desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Mallorca, España

Una casa bajo el sol de otoño

La luz de Mallorca encuentra en cualquier época su reflejo en esta antigua construcción rural. Un renovado espacio, bajo criterios de distribución actuales, vestido con una encantadora propuesta de antigüedades y recuerdos de familia.

Nuevo Estilo 27/09/2018
Imprimir
Pantalla completa



Después de pasar casi un siglo deshabitada, esta vieja masía mallorquina ha experimentado un maravilloso resurgir. La interiorista Mª José Calonje intuyó que aquel edificio podía tener una nueva vida y, ayudada por Luisa Montes, de Montes+Múgica, afrontó unas obras de remodelación que transformaron los espacios sin perder un ápice de su esencia. Así, la pequeña casita de labranza, más las cuadras, se convirtieron en un luminoso salón; el horno contiguo, en la cocina; y el granero, acoge ahora el dormitorio.

Otros usos y otro aspecto, una revisión íntegra, pero siempre con la voluntad de mantener el espíritu de la vivienda. Por eso, en algunas zonas –la escalera o los marcos de las ventanas, por ejemplo– asoma aún la piedra de marés utilizada en la construcción original, un material tan característico de la isla que merecía la pena conservarse. Por el contrario, otros elementos de la arquitectura popular se han sometido a un lavado de cara que les da frescura y modernidad. Así, el techo de vigas del salón se ha dejado visto, pero pintado de blanco impoluto, como las paredes de la casa. O la fachada, que luce renovada con un enfoscado en color ocre. Por su parte, las novedades que se han introducido llegan de forma sutil, de manera que se funden en simbiosis perfecta con lo antiguo. Como muestra del meditado ejercicio de fusión entre pasado y presente, destaca el suelo de planchas de hormigón pulido, un material muy actual que, en cambio, no hace sino reafirmar la solera de la vivienda.

En la decoración, Mª José Calonje ha creado una encantadora miscelánea en la que la búsqueda por mercadillos y almonedas ha sido fundamental. Piezas de años 50, que contribuyen a aportar frescura a los ambientes, toques art déco y muchos detalles familiares –preciosas vajillas francesas, las impactantes sillas isabelinas del comedor, etc.– que forman espacios con un sello personal cargado de recuerdos.



Ver más articulos