desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Madrid, España

La segunda vida de una casa familiar

El objetivo que tenía el estudio Do.Dark a la hora de reformar esta vivienda a las afueras de Madrid era que la construcción pasara desapercibida, crear una caja neutra donde destacaran la colección de muebles y arte de los propietarios.

Texto: Fran Muñoz. Realización: Beatriz Aparicio. Fotos: Montse Garriga 05/04/2018
Imprimir
Pantalla completa



Aunque solo hacía tres décadas que se había levantado esta casa en la periferia de Madrid, ya era necesario hacerle una reforma integral. Sus 350 metros cuadrados adolecían de varios males: la distribución no resultaba funcional, ya que su interior estaba muy compartimentado; sus acabados eran de malísima calidad, las instalaciones habían quedado obsoletas y el aislamiento de la cubierta era deficiente. Además, sus propietarios querían que la casa y el jardín estuvieran más conectados. Los encargados de renovarla por dentro y por fuera fueron los integrantes del estudio Do.Dark, que modificaron que le dieron una vuelta a la distribución buscando que fuera útil para el día a día y que la luz pudiera campar a sus anchas.

Ya al entrar percibimos los cambios. Donde antes nos encontrábamos directamente con el salón ahora nos recibe un hall que nos deja ver el jardín al fondo. A la derecha encontramos el comedor y a la izquierda el salón con una chimenea y una estantería diseñada a medida por los interioristas que, por un lado atesora una talla religiosa a la que los propietarios tienen mucho cariño y buena parte de su colección de libros y, por otro, sirve también para ocultar la escalera que lleva al segundo piso. Las estancias están abiertas y conectadas, pero pueden independizarse a voluntad gracias a unas puertas correderas ocultas. El estudio eliminó los obstáculos que impedían que los rayos de sol llegaran al interior derribando tabiques y optando por un cerramiento de cristal para la cocina, y aumentaron la cantidad de luz gracias a dos ventanas Velux que instalaron en el tejado.

La casa, una caja neutra y atemporal rica en texturas, sirve ahora como un lienzo en blanco en el que el mobiliario y el arte aportan las pinceladas de color y se hacen con todo el protagonismo. Hallazgos de almonedas, compras de subastas, diseño actual y piezas recopiladas por los propietarios y recuperadas (como las butacas del salón que se encontraron en un contenedor y se retapizaron) conviven con coloristas pinturas de Blanca Orozco y Luis Fernando Martín de los Santos, fotografías de María Domínguez y una escultura de Lucía Vallejo que preside el salón. El resultado es un hogar atemporal, acogedor, sobrio y lleno de vitalidad.

www.dodark.com



Ver más articulos