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Madrid, España

Una casa clásica donde el color transforma

Cuando la decoradora Catalina Alarcón llegó a este piso escondido en el barrio madrileño de justicia, supo que, pese a no cumplir ninguno de sus requisitos de búsqueda, iba a ser su casa.

Realización: B. Aparicio. Texto: M. Alcaire. Fotos: P. Gallego 29/09/2020
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Más de 60 inmuebles visitaron los propietarios de este piso antes de encontrar lo que buscaban: una casa orientada al sur, dotada de espacios amplios y con garaje a ser posible. «En cambio, la que nos gustó no lo tenía –¡ni siquiera contaba con ascensor en la finca!– y, además, miraba al norte. No sabría decir el qué, pero había algo en ella que nos enamoró.» Así de intenso es el recuerdo que Catalina Alarcón guarda de esa primera vez. Ella es la dueña y también la interiorista que ha decorado la vivienda, que, aunque no era ni mucho menos la que había imaginado, la cautivó desde el minuto uno: «Mi pareja y yo no tenemos hijos, y al buscar un piso con espacios desahogados, siempre nos encontrábamos con que disponían de cuatro o cinco dormitorios que íbamos a tener vacíos. La reforma con que nos topamos ya había resuelto todo esto y se adaptaba a nuestras necesidades. Por no hablar de que la casa, de 1864, está situada en un edificio protegido, y tiene techos altos y grandes balcones, otros dos puntos a su favor para decidirnos por ella».

Por las escayolas conservadas en el techo se pueden ver los cambios ejercidos en la distribución: el amplio hall se sitúa en el lugar destinado en el s.XIX al cuarto de estar de diario –se trataba de una habitación interior– y el actual salón está formado por el espacio que antaño ocupaban tres pequeñas habitaciones. Catalina Alarcón ha apostado por una decoración actual, pero que recuerda los tiempos dorados de la vivienda y mezcla elementos de diferentes épocas. «Queríamos incorporar ciertos muebles que llevaban muchos años con nosotros y en nuestras familias, aunque también buscaba darle una identidad propia y poder disfrutar de nuevas piezas que nos gustaban». Una de las principales herramientas de esa modernización fue el color, que transforma por completo todo lo que toca. Y también el arte expuesto en las distintas estancias, desde el salón al cuarto de baño: pintura contemporánea y escultura de autores que «empezamos a descubrir, y algunos de los cuales han acabado por ser amigos», añade. La casa es ahora, con su historia pasada y presente, exactamente el hogar que habían soñado. Ni más ni menos.

Ideas del proyecto
Catalina Alarcón
(Teléfono: 639 602 548. ninalarconalzu@yahoo.es)

Colores potentes. El gris de fondo permite usar con éxito puntos cromáticos muy llamativos y extravivos -rojo, morado-, con un efecto sorprendente.

Tejidos nobles... y chic. En el mix está la gracia. Terciopelos de lino para tapizar y seda en las cortinas combinan con el print animal de uno de los sofás: el preferido de los sobrinos de la dueña.



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