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Ibiza

Una casa payesa new age

La reconstrucción de este edificio ibicenco del siglo XVIII, proyectada por Romano Arquitectos, constituyó un ejercicio de respeto a la esencia y el entorno. En él, su propietario ha creado un refugio idílico, de interiores eclécticos y personales.

Realización: Amaya de Toledo. Texto: María Jesús Revilla. Fotos: María Primo de Rivera 07/08/2015
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El alma de Ibiza se concentra en esta casa, enclavada en un entorno rural de la isla. Al adquirirla el nuevo propietario, la edificación podía calificarse como una ruina total, pero el encanto y el potencial fueron suficientes reclamos para convencerlo. Desde 1793, cuando era la herrería de la zona, mucho había pasado y pocas eran las paredes que se mantenían en pie. Para hacer realidad su refugio soñado, el dueño confió en el arquitecto Jaime Romano, quien «dio a la primera con lo que quería». Como Romano afirma, se encontró con los restos de una sencilla casa payesa: «A partir del trazado antiguo de los muros, que estaban semienterrados, fuimos reinventado una interpretación contemporánea de la finca ibicenca tradicional y una forma de vivir isleña, muy cercana al entorno que la rodea».

Siguiendo un esquema de profundo respeto por la arquitectura tradicional, también se incorporaron comodidades de última tecnología, que se sienten sin distorsionar ni un ápice el encanto y la esencia de la construcción rural: suelo radiante, iluminación con regulación de intensidad y otros recursos de domótica, sistemas de descalcificación de agua... Porque la vivienda no está planteada únicamente como una casa de veraneo, sino que resulta ideal para disfrutarla durante todo el año.

En cuanto a la decoración, se respiran ambientes de estilo ecléctico, con piezas y detalles que hablan del bagaje personal del propietario: muebles adquiridos en mercadillos, almonedas y subastas, entre los que se encuentran míticos diseños del siglo XX; hallazgos de múltiples viajes... Todo ello crea escenarios amplios y fluidos, de carácter ágil y abierto, que rebosan personalidad a raudales.

IDEAS DEL PROYECTO
El precioso jardín, de vegetación mediterránea, está resuelto por el paisajista Josean Oyaga basándose en criterios de sostenibilidad. Respetó las chumberas, olivos y algarrobos que ya se encontraban en el terreno y plantó, además, numerosos frutales, un huerto...  
Materiales ad hoc. Todos los elegidos rinden homenaje a la arquitectura ibicenca tradicional, como los muros de piedra seca típicos de la zona, que delimitan la parcela o rodean la piscina tipo alberca; las paredes impecablemente encaladas, tanto dentro como en la fachada; o el pavimento de arenisca.



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