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Argentina

Casa argentina con recursos materiales mínimos

La economía de recursos materiales y naturales guía esta casa. Su arquitectura despojada, obra del estudio BAK, se incorpora al paisaje con la sencillez de saberse en un entorno único que hay que preservar.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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La primera casa de vacaciones que el equipo de BAK Arquitectos proyectó, en 2004, en el bosque costero de Mar Azul, a 400 km al sur de Buenos Aires, sentó las bases de un planteamiento de respeto por el entorno y economía de recursos que ha tenido una gran acogida. Enseguida les llegaron los premios y recibieron encargos expresos de utilizar esas mismas soluciones constructivas. Esta vivienda es uno de ellos. También se encuentra en la zona y bebe de premisas estéticas y éticas comunes, adaptadas a las peticiones de espacio del cliente y las características del terreno. Para su realización, María Victoria Besonias, Guillermo de Almeida y Luciano Kruk amoldaron la estructura, compuesta por dos prismas perpendiculares, al fuerte desnivel y a la frondosidad de los árboles.

El objetivo era minimizar la intervención en el paisaje. La pendiente fue aprovechada para crear un semisótano ultraluminoso –reduciéndose así el volumen construido en superficie– y se preservó un ejemplar de pino, añoso y muy robusto, que es abrazado por una de las fachadas. Tanto fuera como dentro, los acabados son en hormigón H21, muy compacto, de mantenimiento cero y que no requiere impermeabilización: ventajas que acortan el tiempo y los costes de ejecución. Con idénticos criterios se evitó el ajardinamiento del exterior, de gran valor ecológico, que sigue los ciclos del bosque sin apenas intervención humana. Los imponentes pinos marítimos proporcionan intimidad a la casa y palían los fuertes vientos de la costa, pero también proyectan una intensa sombra que reduce la cantidad de luz natural. Para sortear este handicap se proyectaron numerosos ventanales a distintas alturas y con diferentes tamaños, desde acristalamientos fijos de formatos apaisados a muros de vidrio de suelo a techo. Por ellos se inmiscuye a placer la naturaleza, proporcionando por dentro vistas en cualquier dirección mientras que por fuera reflejan el paisaje logrando que la vivienda se camufle en él al modo de «un nido o madriguera, como en alguna ocasión han definido nuestras obras de Mar Azul», explican los arquitectos.

El acceso a la planta principal se realiza por una plataforma elevada de lamas de madera que recorre la fachada más larga. A través de un cerramiento corredero se entra a un espacio diáfano que acoge distintos ambientes: dos zonas de estar, la cocina con el comedor y una escalera en la intersección de los dos prismas. Un tramo sube al dormitorio principal y su baño –aislados del resto de la casa–; bajo éste, y semienterrados, están el baño general y un dormitorio que reciben luz por generosas ventanas abiertas casi a ras del terreno. La simplicidad de la construcción se repite en el equipamiento interior. El mobiliario en hormigón visto se ha resuelto unas veces con la terminación alisada del suelo y en otras muestra las señales del encofrado de madera, al igual que las paredes y techos. 



Tags: Casa y económica.

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