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Mallorca, España

Entre mar y tierra: la casa proyectada por Antoni Esteva

Asomada a un acantilado de la costa mallorquina, esta casa proyectada por Antoni Esteva es, ante todo, un claro ejercicio de sencillez conceptual y respeto absoluto por el entorno.

Nuevo Estilo 30/08/2016
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Una concepción arquitectónica sencilla, la elección de acabados muy limpios y una decoración austera son los aspectos que caracterizan a esta casa situada en un enclave privilegiado de la isla de Mallorca. Sin ninguna ostentación y con la idea clara de que el paisaje es el auténtico protagonista del proyecto, el arquitecto Antoni Esteva ha logrado incorporar parte del cielo, del agua y de la vegetación circundante a cada uno de los espacios que conforman la vivienda.

Estructurada en diversos volúmenes para salvar la pendiente que presentaba el terreno, la fachada ofrece un aspecto impoluto gracias al color beis de su acabado monocapa, un material que se combina en algunas zonas, como la de la piscina, con un aplacado de piedra natural. En línea con este marco neutro que protagoniza el exterior de la construcción, el blanco es una constante en todos los ambientes interiores, donde se ha potenciado la luminosidad con unas grandes cristaleras que se abren al jardín, los porches y las terrazas.

En cuanto a la distribución, la casa se desarrolla en dos alturas. El piso superior, por el que se accede a la residencia, se ha reservado para las áreas comunes y algunas habitaciones, mientras que la gran mayoría de los dormitorios están ubicados en la planta baja, frente a la que se emplaza la piscina. De todas las estancias, el salón, el comedor y la cocina merecen una mención especial, ya que, además de ocupar el cuerpo central de la vivienda, ejemplifican la idea de fluidez y continuidad espacial que ha regido la arquitectura y la decoración.

Sin tabiques separadores, estas tres zonas ocupan una misma superficie diáfana, en la que sólo un cambio de nivel separa el salón del comedor y donde éste se independiza de la cocina por una península que acoge la zona de fregado y un área de trabajo.

De la misma manera, el esquema decorativo no rompe en absoluto el equilibrio visual. Tanto en materiales como en tejidos, el blanco impoluto resalta la limpieza de estos ambientes, equipados con pocas pero escogidas piezas de diseño, como el sofá del salón y funcionales muebles que no restan espacio, el caso de los módulos de la cocina, en acero.

Esta pureza de formas y la claridad de esquemas se repiten en la planta baja, donde las estancias se organizan en espacios despejados y algunas cuentan con salida directa a la piscina. En definitiva, la vivienda es un soberbio ejercicio de arquitectura en el que, sin renunciar a la comodidad ni alterar el maravilloso entorno natural en el que se asienta, se fusiona en un mismo plano visual la tierra con el mar.



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