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Madrid, España

Visitamos la vivienda de la florista Loreto Aycuens

Ramos, muebles de familia y una luz madrileña espectacular insuflan vida a la casa de la florista Loreto Aycuens. Aquí da rienda suelta a su creatividad.

Concha PIzarro. Fotos: Pablo Sarabia 11/12/2019
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Entrar en casa de la decoradora floral Loreto Aycuens es poner un pie en el “jardín de la alegría”. Pequeños toques de verde y color crean magia en cada estancia, del baño al dormitorio.  Descubrió esta pasión de forma natural: «Mi abuela tenía una casa en el campo y siempre estaba haciendo ramos. Yo me animé poco a poco», explica. Y del interiorismo, su profesión, se lanzó a una historia de amor con las ramas, frutos y hojas.

Dinos cuatro adjetivos que definan tu hogar.
Clásico, ordenado, luminoso y sosegado. Es de todo menos minimalista y refleja muy bien mi personalidad. Siempre necesito tener mis cosas cerca, como esos vasos de Marruecos que me recuerdan aquella escapada de chicas...

¿Qué es lo que más te gusta de la casa?
Su luz espectacular y la distribución: se trata de una vivienda antigua con cámara, recámara, antesala...Y el color gris piedra de las paredes, en contraste con la carpintería blanca. Cuando era interiorista me encantaba ese dúo y lo apliqué aquí.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
Los viajes y la naturaleza. Viajando me empapo del significado que cada cultura da a las flores y de la naturaleza tomo el lado más silvestre. Mis trabajos tienen mucho verde –me encanta el eucalipto– y en Navidad añado rojo. El campo en estos meses está así.

¿Cómo es para ti una vivienda sin flores?
Triste. No hace falta gastar mucho dinero: dos rosas, unas hojas verdes... ya animan. Recomiendo recurrir a tres o cuatro puntos con pequeños arreglos.

¿Qué no dejarías nunca atrás en una mudanza?
El biombo verde decorado a mano que preside el comedor. Lo pintó mi abuelo anticuario hace mucho tiempo, lo vendió y se perdió su pista. Algunos años atrás, una tía mía lo reconoció en una subasta, lo compró y me lo regaló porque sabía que siempre me había encantado. El círculo se cerró.

Una debilidad confesable.
Me gustan las cristalerías y las mesas bien presentadas, me viene de familia. Disfruto del arte de vestirla para un grupo de amigos de forma diferente cada vez o en el día a día solo para mi. Yo no renuncio a un mantel individual y a su correspondiente servicio de platos y cubiertos, y si se adorna con alguna flor, mucho mejor.

Háblanos de tu último proyecto.
Mi propio estudio-tienda de flores en Madrid, con un gran valor sentimental porque ocupa la antigua tienda de antigüedades de mis abuelos, Orno. Tenemos magníficos papeles pintados de los 50, frisos marmoleados... No hemos tocado su sabor auténtico y todo el que entra, sale impresionado.

loretoaycuens.com

Realización: Mercedes Ruiz-Mateos. 



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