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Menorca

Un original refugio: una casa llena de luz

Que su nombre, Es Bunker, no te despiste: esta casa en Menorca atesora una luminosa conjunción. La arquitectura con personalidad de Quico Moll y la sutileza estética de la interiorista Rocío Olivares crean una placentera atmósfera de relax.

Nuevo Estilo 29/07/2014
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En un enclave privilegiado –sobre un acantilado, con el Mediterráneo de fondo y a pocos kilómetros de Ciudadela– se alza esta vivienda unifamiliar, que fue construida en 1976 por el arquitecto menorquín Quico Moll. Cuando la familia que la habita se trasladó a ella hubo que acometer una reforma para ponerla al día pues, aunque la edificación guardaba su encanto y se veía la sensibilidad del arquitecto en cada rincón, el paso de los años había hecho mella. Al plantear los cambios, en ningún momento se quiso dejar de lado la esencia que la singulariza. 

La interiorista Rocío Olivares, afincada en Murcia, se encargó de que la transformación, llevada a cabo por la constructora Joan Miquel Llompart, fuera sutil y respetuosa, manteniendo un justo equilibrio entre estética y comodidad, y primando el uso de acabados y materiales de la zona que aguantaran bien el paso del tiempo. La distribución original y las cubiertas abovedadas de la vivienda se mantuvieron prácticamente intactas, aunque sí que cambiaron los usos de los espacios. La estructura se aligeró sustituyendo tabiques por cerramientos de cristal que fusionan exterior e interior. 

Muchos elementos existentes se conservaron –la pared de piedra seca del salón, la chimenea, las troneras que dan luz natural al pasillo, la pérgola del porche...– y se incluyeron otros, bien mezclados, con lo que se han logrado ambientes a la vez eclécticos y mediterráneos. El revoco y la pintura blanca de las paredes y las baldosas de caliza en el suelo ponen las bases para una decoración que evoca el entorno con frescos tejidos en lino y arpillera, muebles de carácter neorrústico y piezas que parecen salidas de viejos talleres industriales. Y siempre, en todo momento, sin olvidar que el mar es el gran protagonista en este escenario. 

IDEAS DE LA INTERIORISTA: Rocío Olivares (Tel.: 968 221 269)
Mantener el estilo menorquín. Ya que se trata de una construcción con muchas cualidades, la decoración y los acabados se han dirigido a conservar todos los valores autóctonos. Así, se han restaurado las puertas y el mobiliario antiguo adquirido en la zona.  
 Blanco y piedra, las claves. El clima y la luz insular han condicionado la elección de los colores. Todas las gamas de blanco –según se trate de pintura o de tejidos–, junto a la serenidad que transmiten los tonos naturales de la piedra, crean una plácida atmósfera.



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