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Madrid, España

Juqui Suárez de Lezo nos abre las puertas de su casa

Las socias de Molecot, Juqui Suárez de Lezo, Marta Cotoner y Mariajo González-Moro, comparten años de colegio, jornadas pintando preciosas vajillas y también el gusto por recibir en casa. Nos lo cuentan en la vivienda de la primera.

Texto: Concha Pizarro. Fotos: Pablo Sarabia 20/08/2019
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Hace cuatro años, en septiembre de 2015, Juqui Suárez de Lezo, Marta Cotoner y Mariajo González-Moro fundaron la marca de vajillas de Limoges pintadas a mano Molecot (www.molecot.com). Lo que empezó siendo un pequeño negocio con pedidos de familia y amigos a través de redes sociales se ha convertido en una empresa de éxito con un número exponencial de peticiones, que se abre internacionalmente y se diversifica en otros productos como las velas. En una charla a tres destacan la importancia de una mesa bien puesta y el arte de recibir, asignaturas que dominan con maestría. ¿El lugar? La casa de Juqui, en el barrio de Salamanca de Madrid. Diseñada por su hermana Soledad Suárez de Lezo, interiorista, es el marco perfecto para exhibir sus creaciones. «Se trata de un espacio sofisticado y elegante, pero sin perder la funcionalidad que una familia necesita». Por eso, la vivienda se derribo entera por dentro para adaptarla a las nuevas necesidades.

¿Cómo definiríais el estilo de Molecot?
Marta Cotoner. Lo llamamos lujo accesible, con diseños que se inspiran en el arte, la moda, nuestros viajes, la naturaleza y la estética de los años 50 americanos. Nos apasionan las cosas bien hechas y rehuimos de la moda pronta, que mañana ya se fue. Apostamos mejor por los clásicos renovados. Para encargos más exclusivos, sobre todo, bodas, tenemos una línea que personalizamos con iniciales.

¿Vuestros best sellers?
Juqui Súarez de Lezo. La colección Punk, que hemos lanzado hace poco, está arrasando. También tuvo mucho éxito la Brush, en tres colores, que fue por la que se nos empezó a reconocer.  Y por piezas, triunfan los set de aperitivos, ensaladeras, bajoplatos que sirven para una tarta o como bandeja de jamón...

¿La hora preferida para trabajar?
M. C. Sin duda, por la mañana. Tenemos un estudio muy luminoso, con horno de cocción incluido, que a esas horas se llena de una luz natural con la que da gusto trabajar. Además, nuestros hijos están en el colegio -risas- (las tres son madres de familia numerosa).

¿Qué retos os aguardan en breve?
Mariajo González-Moro. En unos días participamos en la feria de decoración Maison & Objet de París, en el pabellón Forever, dedicado a marcas de lujo. Puede ser un salto cualitativo de cara a abrirnos al mundo, porque aunque hay más gente que pinta vajillas a mano, las nuestras son de porcelana de Limoges, con un filo de oro añadido en nuestro proceso decorativo y acabados exquisitos.

¿Que importancia tiene una mesa bien puesta?
M. G-M. Toda. Con ella estás diciendo que aprecias a la persona que viene a tu casa. A las tres nos encanta cocinar y recibir. Tenemos estilos muy diferentes, pero no renunciamos a una mesa con un mantel bonito, velas si es de noche, flores y una buena vajilla, aunque sea una merienda entre amigas.  Apostamos por jugar con las vajillas, mezclar estilos y épocas. Hay que perder el miedo a usar esas piezas especiales en más ocasiones.

Entonces, salón y cocina serán vuestras estancias preferidas de la casa, ¿no?
J. S. de L. Mi cocina está en el centro y desde ella tengo conexión con el salón, donde se encuentran los invitados. Si son pocos, cada uno se sienta donde quiere, si no, organizo el sitting. Es muy divertido.

Precisamente esta casa es un trabajo en familia...
J. S. de L. Sí, de la decoración se encargó mi hermana Soledad. Una gran parte de los muebles han sido diseñados por ella o por su estudio, o son piezas de familia. De las paredes cuelgan cuadros de mi prima Anita Suárez de Lezo y de mi madre, que firma con el seudónimo de ARS.  

Realización: Mercedes Ruiz-Mateos. 



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