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Ibiza, España

El interiorista Raúl Martins ha recreado un interior que mira al Mediterráneo en esta casa a pie de cala

Esta vivienda balear domina el horizonte y basta atravesar su jardín para llegar a una idílica cala. El interiorista Raúl Martins ha trasladado la belleza del paisaje a unos interiores fluidos y tranquilos, como el propio mediterráneo.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Patricia Gallego 30/06/2020
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Llegado el momento de elegir su residencia en la isla, a los propietarios de esta casa –una pareja sin hijos– les pudo su pasión por navegar. Presidente de una multinacional él y diseñadora de complementos ella, buscaban recalar en Ibiza durante largas temporadas. El emplazamiento privilegiado, en un oteadero aislado sobre la cala de San José, era más que perfecto. Pero la guinda del pastel fue, sin duda, el acceso directo al embarcadero desde el propio jardín. Grandes enamorados del mar, resultó determinante para ellos el hecho de poder atracar su barco a la puerta misma de la vivienda.

Levantada en los años 50, la casa necesitó una reforma que fue realizada por el estudio de arquitectura Blakstad, todo un referente en rehabilitación de villas baleares, y cuya filosofía amalgama la tradición arquitectónica con la funcionalidad, forma y estilo contemporáneos. Se conservaron los materiales autóctonos: piedra seca, vigas de sabina para el tejado, arena y arcilla, y se utilizaron los mismos en la obra nueva con el fin de mantener el carácter original de la construcción. Un criterio conservacionista alentado por la propia dueña, ya que para la manufactura de todos sus productos ella emplea materiales reciclados y reciclables.

El interiorismo corrió a cargo del equipo de Raúl Martins, que imprimió un estilo ibicenco muy actual con ambientes etéreos y tranquilos. Los espacios, sin puertas y encadenados por grandes vanos, se abren también al paisaje. La paleta cromática elegida reproduce apenas cuatro colores “muy tierra” –blanco, madera, tostado y negro– en revestimientos, acabados, textiles... «Las paredes están encaladas; los techos y muebles son de madera; y los suelos, de caliza natural. Hay también muros de piedra construidos en seco sin utilizar argamasa», puntualiza el decorador, de cuyo estudio proceden muchos de los diseños a medida de muebles y complementos. Otros son piezas antiguas recuperadas o de artesanos locales. Y es que la esencia de la isla y, sobre todo, la de su mar lo impregna todo.  

IDEAS DEL PROYECTO: Raúl Martins raulmartins.com

Las noches en el jardín. Muy importante es el capítulo de la iluminación exterior, que crea juegos de luz entre los árboles, las plantas y los elementos arquitectónicos.

Textiles étnicos. Cojines, alfombras y colchas añaden movimiento con sus prints geométricos. Se han usado telas y tapicerías de lino, yute y sisal, mezcladas con tejidos antiguos y artesanos.



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