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Madrid, España

Visitamos la casa de una diseñadora de joyas

Mezclar, mezclar y mezclar es la receta del éxito de Susana Cruz diseñadora de joyas y directora creativa de la firma Suma Cruz, en su trabajo y en su casa.

Realización: Mercedes Ruiz-Mateos. Texto: Itziar Ochoa. Fotos: Pablo Sarabia 08/10/2018
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En 2008, Susana Cruz se aventuró a crear una firma que cubriera un nicho vacío hasta entonces: los tocados. Diez años después, Suma Cruz es la marca de referencia que produce piezas únicas, personalizadas y artesanales –verdaderos objetos de deseo–, y colecciones de joyas con motivos vegetales o animales que se disputan novias, reinas, coleccionistas y celebrities, entre otros.

Su casa, ubicada en una tranquila zona residencial de Madrid, rodeada de parques y zonas verdes, resulta perfecta para su familia numerosa de tres niños pequeños. El interior es una auténtica explosión de objetos, muebles y piezas especiales, algunas adquiridas en mercadillos de antigüedades durante sus viajes y otras, recuerdos familiares.

¿Cómo defines tu estilo?
Creo que es muy ecléctico y bastante personal, con un punto de osadía y cierto aire excéntrico. Soy optimista en la decoración y me gusta recrear “pequeñas instalaciones” o “espacios dramáticos” que tengan un guiño decadente y romántico. Los espejos y los biombos, me encantan. Mis amigas siempre me llaman high and low, y ¡dan en el clavo!

Acabas de comprar para tu vivienda...
El papel de tucanes de Gastón y Daniela en el comedor. Sentí un auténtico flechazo al verlo.

¿Qué es lo próximo que vas a cambiar y por qué?  
Una habitación que tengo como “trastero” se va a convertir en el cuarto de mis hijos, Teo y Bruno.  Y quiero comprarme un cuadro de Guillaume Verda.

¿El último regalo que has recibido, para ti o tu casa?
¡He recibido tres!: una lámpara de lino lavado de Rue Vintage 74 –una de mis tiendas favoritas en el mundo entero–; un anillo antiguo, regalo de mi marido, que sabe que me encantan; y unos dibujos maravillosos para la pared de mi vestidor, los hizo un día mi amiga, la pintora Cristina Viciano, de sorpresa.

¿Eres maniática con...?
Las combinaciones de color. Y soy exigente con la perfección, no desde la óptica de la exactitud, sino de la belleza. En cambio, soy tolerante con las circunstancias de los demás.

¿De qué artista comprarías alguna de sus piezas?
De Joana Vasconcelos o de Daniel Canogar.

¿Tienes algún interiorista o arquitecto favoritos?
Como arquitectos, me quedo con los del Gótico y el Renacimiento. Y entre los decoradores, últimamente sigo de cerca al estudio H Up, me gustan las mezclas que hacen.

¿Qué libro descansa en tu mesilla?
Ahora mismo tengo dos, la biografía de Frida Kahlo y Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen.

¿Cuál es la última comida que te ha impresionado?
Una cena y cata de vinos en Los Viñedos Alonso del  Yerro. Todo un planazo para comer y beber hasta el amanecer.

¿Qué lugares te inspiran?
Las casas de las personas a las que admiro. Una vivienda con personalidad es como un pequeño museo de recuerdos, de viajes y de momentos.  También me resultan evocadoras Lisboa –una vez al año es escapada obligatoria– y Cuba, sus colores, su ambiente, su música, sus calles…

¿A quién tendrías como vecino?
Al Teatro de la Zarzuela, está muy cerca de mi estudio y cuando paso por la calle y están ensayando con las ventanas abiertas, es una delicia.

¿Qué te mueve en esta vida?
Soy una apasionada de mi trabajo, una workaholic al cien por cien; me encanta estar en continua búsqueda de nuevos diseños y materiales. Me mueven la estética, lo antiguo, los animales, mis hijos, la naturaleza, la comida que prepara mi marido, el amor por mi familia, mis amigos... ¡Soy una romántica!



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