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Mallorca

Una casa en la sierra de Tramontana

En una zona excepcional –la sierra de Tramontana–, esta casa nueva da la impresión de llevar aquí toda la vida. El proyecto firmado por el arquitecto Bernardo Oliver Jaume logra integrar tradición mallorquina y modernidad.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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A quinientos metros sobre el nivel del mar, con la montaña como horizonte, esta casa parece haber estado contemplando el paisaje que la rodea desde hace más de dos siglos. En realidad, apenas lleva levantada unos años y su aspecto  exterior es una fiel reconstrucción de las antiguas masías mallorquinas. ¿La causa? Su ubicación en una zona protegida de alto valor natural, la sierra de Tramontana, lo que no permitía hacer innovaciones de ningún tipo. «A vista de pájaro, su presencia no se diferencia de las viviendas centenarias que hay en esta área», explica el arquitecto Bernardo Oliver Jaume, que firma este proyecto promovido por Turmalina de Coral. Para lograr el mínimo impacto ambiental, se ha recurrido a los muros y contrafuertes de piedra, los huecos abocinados de las ventanas, los canalones de barro, las jambas y dinteles de marés..., soluciones todas que forman parte del repertorio de elementos característicos de las antiguas construcciones de la isla.

En el interior se utilizaron también materiales locales, pero apenas hay piezas  recuperadas; la puerta de entrada es uno de los pocos exponentes. Junto a estos, se han introducido otros más modernos como los foseados en los encuentros entre suelos y paredes. Estas últimas aportan un toque muy personal gracias a las pinturas murales y estarcidos que han sido realizados por la californiana María Trimbell. Todo contribuye a lograr el estilo despejado y cómodo que los propietarios deseaban, con pocos muebles, textiles naturales... La simplicidad como sinónimo de belleza y frescura, aderezada con los aromas mediterráneos que se cuelan  or las ventanas de la vivienda.

Ideas del decorador
BERNARDO OLIVER JAUME
(www.bernardooliver-arq.com)
Uso de elementos locales.  Como la piedra de Binissalem en los suelos, la forma abocinada en puertas y ventanas, o el artesonado de casetones que decora
algunos techos. En estos, la mayoría de las vigas son nuevas, realizadas en
abeto, a las que se les dio un tratamiento y tinte más oscuro para mejorar la
integración estética.
Rústico-contemporáneo. El marcado aspecto campestre queda neutralizado por detalles que elevan el nivel decorativo y reflejan la imagen de casa moderna dentro de un marco natural. Véanse las escasas, pero muy singulares, piezas de mobiliario de diseño contemporáneo del comedor o del salón.



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