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CASA PROYECTADA POR LA ARQUITECTA BEATRIZ ELORZA

Una casa en el Norte

Esta vivienda, proyectada por la arquitecta Beatriz Elorza, es un ejercicio de amplitud espacial y de búsqueda de la luz, a veces tan esquiva en el norte peninsular. El interior destila calidez por obra y gracia de una decoración elegante y personal.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Los propietarios encargaron el proyecto de construcción de esta vivienda unifamiliar a la arquitecta cántabra Beatriz Elorza. Y, curiosidad de la historia, el interiorismo corrió a cargo de la madre de esta, Beatriz Herrá. Así que ambas iniciaron una entrañable colaboración profesional que dio como resultado este chalé de una sola planta –construido por Tecosan–, donde la íntima relación con el jardín, la luminosidad, el confort y el placer de disfrutar de espacios desahogados y amplios eran los objetivos. ¿Cómo se lograron? Con recursos arquitectónicos de formas depuradas, materiales ultracálidos y una afortunada selección de mobiliario y textiles.
La superficie se organizó en dos zonas bien definidas. Por un lado, a modo de loft, las áreas comunes: salón, cuarto de estar, biblioteca, comedor y cocina; por otro, los dormitorios y baños. Para lograr espacios abiertos, diáfanos y luminosos, la arquitecta comunicó visualmente las zonas sociales mediante generosos vanos, paredes de cristal y muretes a media altura. Y diseñó grandes claraboyas cenitales, de manera
que todas las estancias disfrutan de abundante claridad natural.
Una vez obtenido este escenario privilegiado, la interiorista entró en acción. Unificó ópticamente el espacio pintando de blanco roto todas las paredes, escogió un acabado roble envejecido para los suelos y dotó de unidad decorativa a los ambientes con tapicerías y cortinas que juegan con la gama de los grises y neutros.
La hábil disposición de las alfombras, de lana o piel, recoge y delimita las distintas zonas. En cuanto al mobiliario, empleó un mix de estilos muy personal: butacas con aire nórdico acompañadas de mesas doradas, clásicos del diseño contemporáneo, muebles étnicos, como el  aparador birmano, y piezas de aire industrial. Y en todas las estancias, cuadros de gran formato actúan como potentes imanes que reclaman la atención.

IDEAS DE LA ARQUITECTA: BEATRIZ ELORZA HERRÁ (Tel.: 661 588 672)
En la fachada, un plus cálido. Se logró combinando la sencillez del revoco blanco con revestimientos de acero corten –en el cuerpo superior de la casa– y de paneles de composite chapados en madera tratada de la marca Prodema –en la zona del porche–.
Librería a medida. Es un diseño geométrico realizado a medida que alterna dos anchuras de balda y produce sensación de orden y simetría. La trasera se pintó en contraste.
Suelos fáciles de mantener. En toda la casa se instaló un laminado de roble envejecido con acabado al aceite, salvo en la cocina, donde se optó por un porcelánico que simula cemento, y en los baños, solados con baldosas que imitan parqué.
Objetivo: ganar más luz natural. Además de los grandes ventanales y paredes de cristal que conectan la vivienda con el jardín, la arquitecta Beatriz Elorza buscó un plus de claridad. Por eso proyectó estrechas ventanas alargadas en la zona superior de algunas paredes y grandes claraboyas en los techos del pasillo y la cocina, lo que llenó de luz los espacios interiores.



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