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Madrid, España

La casa del arquitecto Juan Manzanaro

Para el racionalismo, la belleza de un edificio radica en su funcionalidad. Una máxima que cumple a rajatabla la casa madrileña del arquitecto Juan Manzanaro: espacios amplios, luminosos y bien comunicados gracias a una distribución sobresaliente.

Nuevo Estilo 25/05/2017
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Cuando pensaba en el lugar para vivir con su familia, Juan Manzanaro tenía claro que estaría en el campo, pero también que sería una vivienda moderna, funcional y cómoda.

El arquitecto la proyectó, en una urbanización a las afueras de Madrid, como una construcción puramente racionalista. La casa está formada por unos sencillos volúmenes cúbicos superpuestos creando una edificación asimétrica de 450 m2 con dos plantas y cubiertas planas de grava. El piso bajo concentra casi todas las estancias, con una distribución muy libre, sin apenas compartimentación.

Esto ha sido posible gracias a que algunos de los muros de carga se han sustituido por pilares, otro marchamo de la arquitectura racionalista que, además de favorecer los espacios diáfanos, ha permitido abrir grandes huecos en la fachada norte: todo este frente está surcado de cristaleras para aprovechar las vistas hacia las montañas. La cara sur, que da a la calle, se ha concebido, en cambio, más cerrada para proporcionar mayor intimidad.

Los enormes ventanales han sido también claves para otro puntal del proyecto, construido por la empresa Inova bajo la dirección de Manzanaro: conseguir la máxima luminosidad. Ésta se ha potenciado con un suelo de piedra caliza que reviste toda la casa y el uso del blanco como color dominante –cubre paredes, puertas, textiles...– y se combina con toques de acero en el mobiliario que aumentan la claridad. Las piezas, con formas muy depuradas, han sido elegidas para conseguir ambientes ultradespejados en los que el contenido se convierte en una continuidad del continente.

IDEAS DEL ARQUITECTO: Juan Manzanaro (Tel.: 914 464 789)
- Paredes despejadas. La calefacción se ha resuelto con el sistema de suelo radiante, lo que ha permitido prescindir de radiadores que romperían la estética de muros limpios de toda la casa.
- Ambientes flexibles. Aunque la distribución es muy abierta, la vivienda está salpicada de puertas correderas que otorgan a las estancias la independencia necesaria.
- Iluminación selectiva. La ubicación de los puntos de luz –halógenos empotrados en el techo– está pensada para resaltar el mobiliario: se han instalado en zonas muy puntuales para enfocar un cuadro, la librería, la escalera...



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