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La Vera, España

Una casa de campo para deleitarse

Así es esta casita de La Vera extremeña rodeada por un delicioso jardín de campo con rosas antiguas, plantas aromáticas, robles y castaños. El paisajista Jesús Moraime concibió una y otro con proporciones acogedoras, a la escala del hombre, y para deleite de los cinco sentidos.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Miriam Alcaire. Fotos: Pablo Sarabia. 19/09/2017
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La casa idealizada en las fábulas de cuento, la que siempre se asocia a la campiña inglesa decimonónica, la que se imagina en la Provenza francesa o la Toscana italiana. Esta vivienda podría formar parte de cualquiera de esos paisajes. Sin embargo, no es necesario cruzar ninguna frontera. Está a dos pasos, en La Vera cacereña, una comarca de increíble belleza al pie de la sierra de Gredos. Fue construida y ampliada su superficie a partir de un edificio ya existente, lo que hoy es el salón. El proyecto, que responde a los cánones de construcción tradicional, es obra de Jesús Moraime, en colaboración con la arquitecta Alicia López-Izquierdo. El primero es un reconocido paisajista con veinte años de experiencia y autor, además, del jardín que abraza la casa y al que indisolublemente está unida.

El gran interés de Jesús Moraime por el mundo rural impulsó una emocionante y a la vez atractiva experiencia empresarial: construir en este enclave extremeño una serie de viviendas campestres para alquilar. Surgieron así Las Casas del Naval (casasdelnaval.com), inmersas en la naturaleza del valle de la Garganta del mismo nombre y muy próximas a Villanueva de la Vera. La más representativa es esta, San Julián, con tejados a dos y cuatro aguas, interiores con vigas de madera de castaño vistas, y las paredes y el resto de los techos de yeso negro. El suelo de barro se encargó en un alfar de la zona.

La decoración se ha cuidado al máximo para transmitir sensación evocadora, inspirada en un rústico aristocrático con sabor añejo. El jardín, dividido en sectores, es un lujo para los sentidos. La zona sur está provista de una alberca que se utiliza como piscina. En vez de césped, poco indicado para un clima seco y caluroso, se ha cubierto el suelo con gravilla de mármol dolomítico de Montesclaros. En el del norte, más fresco, hay instalada una tranquila área de estar junto a la fuente de Los Jardines, un elemento ya existente en el lugar, al que venían a beber los pastores. Estampa más bucólica, imposible.

IDEAS DEL PROYECTO: Jesús Moraime (Tel.: 630 920 907)

- Antigüedades. No hay estilo decorativo concreto, pero sí un marcado gusto por muebles y objetos antiguos, piezas italianas, francesas y españolas de los siglos XVII, XVIII y XIX.

- Guiños que avivan. Pensada como un tipo de construcción clásica, la casa se actualiza gracias a herramientas como el color. El azul verdoso de los postigos aporta efectismo, luz y audacia.

- Tapicerías y textiles con intención. Revalorizan muebles, paredes, suelos... Terciopelos, linos, sedas, pieles y cortinas bordadas crean atmósferas selectas y cálidas en cada estancia.



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