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Sicilia, Italia

Una casa de campo de 1800

En un paisaje cien por cien mediterráneo, esta bella casa de campo siciliana encierra años de historia. Una restauración hiperrespetuosa ha conservado y alentado la apariencia ruda y la fuerza estética que enamoraron a su dueño.

Nuevo Estilo 16/06/2017
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Las paredes aristocráticas de esta casa de campo siciliana se elevan entre seculares algarrobos, olivos y almendros. Le edicole, una de las muchas maravillas arquitectónicas rurales de la tradición de Ragusa, en el sureste de la isla, data de principios de 1800 y es una finca llena de historia, habitada durante siglos por una sola familia que tenía una relación muy cercana con la tierra, con la gente de la zona y con su trabajo. Y esa herencia persiste y parece que los muros de la vivienda todavía sean capaces de transmitirla.

El actual propietario se enamoró de la casa hace diez años, cuando visitó por primera vez Sicilia y durmió en lo que todavía era un establo. Como él mismo explica, «aún no podía imaginar que un día sería mía. Se creó desde el principio una fuerte simbiosis y no la he abandonado nunca; más bien, he hecho todo lo posible para tenerla». Uno de los aspectos que le fascinaron fue su magnífica localización, con los montes Hibleos sucediéndose incansablemente sobre la meseta para ir a parar al mar, «una sorpresa que no se encuentra en otro lugar de la isla».

En el interior, las diferentes estancias fueron en otro tiempo pajares, almacenes, establos y alojamientos para los mozos, pastores y jornaleros. Y ese enraizamiento a la tierra es lo que respira toda la reconstrucción, un proyecto del arquitecto Arturo Montanelli, escrupuloso con las características de la zona, que reutiliza materiales locales y sostenibles. En el exterior, el patio, llamado bagghiu, está empedrado con adoquines de piedra caliza, y en el centro del mismo se encuentra la cisterna para la recogida del agua de lluvia. Una conjunción perfecta entre los dones de la naturaleza y la mano del hombre.

IDEAS DEL ARQUITECTO: ARTURO MONTANELLI (www.arturomontanelli.com)
- Materiales autóctonos. La minuciosa restauración, respetuosa con la tradición rural de la isla –vinculada a la arquitectura de las masías aragonesas y catalanas–, reutiliza calizas exclusivas de la Sicilia oriental y tejas curvas de barro.
- Elementos populares. Las distintas estancias conservan piezas que son testimonio del pasado, como los típicos anillos de piedra llamados stacce, que sobresalen de los muros y en los que se ataban a los animales.
- Pavimento único. La composición del pavimento forma un conjunto muy bello, con una geometría arabesca fascinante, gracias a la piedra asfáltica utilizada para revestir los suelos de toda la casa.



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