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Una casa con premio

Camuflada en el terreno, sin altrar apenas la topografía de la costa cántabra y alineada con el horizonte. Esta casa, obra del estudio Nolaster, es un buen ejemplo del camino por el que transita la arquitectura residencial del siglo XXI.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Seis jóvenes con una clara visión de futuro -componentes del estudio de arquitectura Nolaster- y un trabajo que llevar a cabo: levantar junto al Cantábrico, al borde de un acantilado de treinta metros, una casa para las vacaciones que a largo plazo se pudiese convertir en primera residencia. La dificultad de la tarea: supeditar el aspecto de la vivienda a su posición en el paisaje y, a la vez, hacerlo acorde con las últimas tendencias estéticas y de materiales, y los avances tecnológicos. El resultado: un proyecto que ha recibido una larga lista de premios y reconocimientos. 

Nolaster concibió una estructura de líneas geométricas puras, realizada en acero. Contraventanas de este mismo material recorren el perímetro y protegen las grandes cristaleras que, de suelo a techo, conectan exterior e interior.

La construcción -con una planta y sótano- no rebasa la línea del horizonte, de forma que permite una continuidad visual con el mar. Además, la cubierta, donde apenas sobresalen chimeneas o barandillas, se cubrió con césped para fundirla con el terreno que la rodea. El interior, pensado para llegar a albergar hasta veintiséis personas, fue dividido en franjas paralelas al mar: la banda más cercana al acantilado integra las zonas comunes y la más alejada, las habitaciones para invitados. En total, treinta espacios, algunos multifuncionales, interconectados a través de cuatro patios interiores. Éstos, que sustituyen a los pasillos tradicionales, sirven también de focos de luz natural que iluminan las estancias situadas en las franjas centrales de la vivienda.

El juego arquitectónico tiene su continuidad en el interiorismo, que ha propiciado ambientes ligeros que dejan que la luz fluya con libertad. Los techos y tabiques blancos, las puertas correderas de grandes dimensiones utilizadas para conectar las estancias que mantienen un vínculo funcional -como es el caso del área del comedor y la cocina- y los suelos de parqué proporcionan unidad visual y conforman un escenario limpio y luminoso que cede todo el protagonismo a la naturaleza circundante. En este sentido, el mobiliario, una escueta lista de piezas clásicas del diseño y otros muebles ideados por Nolaster, ha sido elegido con la altura adecuada para no interrumpir la visibilidad de la costa cántabra.



Tags: Casa y premio.

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