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Laurentides, Canadá

Una casa en el bosque

Una arquitectura marcadamente contemporánea inscribe maravillosamente esta vivienda canadiense de perfiles geométricos en la naturaleza. De ella toma materiales y tonos para dar vida a interiores diáfanos que se rinden a las omnipresentes vistas al bosque.

Nuevo Estilo 05/10/2017
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La prioridad absoluta de los propietarios de esta vivienda ubicada en la región canadiense de Laurentides, en la provincia de Quebec, era disfrutar de los encantos del bosque que la rodea cuando la familia numerosa se reuniera allí por vacaciones. Por lo tanto, el primer empeño fue incluir una característica básica en las especificaciones que hicieron llegar al estudio de arquitectura encargado de la obra: los árboles debían entrar en la casa y constituir desde todos los ángulos un espectáculo en sí mismos. Misión cumplida, ¡no podían haberlo soñado mejor! El arquitecto ha apostado por paramentos de cristal de grandes dimensiones como hilo conductor que vertebra la totalidad del proyecto de construcción.

Las superficies de vidrio están por todas partes: en muros exteriores, en divisiones interiores o a modo de claraboya en el gran patio. Además, muchos de esos paneles son móviles, de manera que cuando desaparecen, hacen que la casa esté aún más cerca de la naturaleza. La edificación se reparte en tres niveles que salvan la pendiente del terreno. La planta baja acoge las estancias de día: despacho, salón, comedor, cocina y un patio en el que se ubica un segundo comedor para verano, con un rincón de descanso en torno a un estanque. En el primer piso, a ras del follaje, hay tres habitaciones y otros tantos baños. En el sótano, semienterrados, dos grandes espacios separados por una pared de cristal acogen la piscina y el cuarto de juego de los niños, que sirve a la vez de dormitorio porque las camas son literas escondidas detrás de cortinas de colores.

Para completar la armonía, el exterior de la vivienda se ha revestido de cedro y en el interior mandan también los materiales naturales: el suelo de las zonas comunes es de pizarra, mientras que el de los dormitorios es de parqué. Y es que la madera domina cocina, baños y toda la carpintería. El mobiliario es de formas simples y sobrias, y, frente al espectáculo de la naturaleza, se vuelve lo más discreto posible. El amor de los dueños por el paisaje que rodea esta residencia ha generado una belleza arquitectónica que sintoniza con el entorno y produce una felicidad auténtica.



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