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Barcelona, España

Carácter espontáneo: Una casa reformada

Una nueva distribución y un lavado de imagen han multiplicado el estilo de esta casa barcelonesa. La interiorista María Lladó aplicó su intuición para crear un escenario espectacular y, después, una desenvuelta amalgama de texturas, colores y piezas.

Gema Marcos 19/01/2016
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Al recorrer despacio los distintos escenarios de una casa tocada por la batuta de María Lladó no se puede dejar de sentir emoción y “buen rollo”. Y es que sus proyectos, de enorme carga estética, son irrepetibles, debido, principalmente, a la vitalidad de unos muebles y objetos cuidadosamente elegidos o diseñados ex profeso, pero también a la excelente relación de acabados y al atrevimiento en la mezcla de estilos. Experiencia, pero también intuición y –matiza la interiorista– «mucho olfato». Otro ejemplo de su larga lista de éxitos es este piso barcelonés, perteneciente a un edificio burgués de los años cuarenta. Ella y la arquitecta Rocío Rein unieron fuerzas para llevar a cabo un sobresaliente proyecto que ha cambiado la anticuada distribución, muy compartimentada, y ha dado una vuelta a su aspecto rancio que ofrecían las carpinterías y acabados muy oscuros.

«La vivienda tenía bastante potencial y nuestro objetivo fue convertirla en un espacio más moderno y confortable, que cubriera las expectativas de sus nuevos propietarios, una familia con cuatro hijos», nos cuenta la interiorista, quien, como siempre, partió de dos valores imprescindibles en sus obras: naturalidad y frescura. Lo más singular de este proyecto es que se aprovecharon todos los elementos originales del piso –por eso, a María Lladó le gusta llamarlo, cariñosamente y con mucho humor, «la casa cochon»–. De esta forma, la vieja tarima, las antiguas molduras de las paredes o las librerías y armarios fueron revisados y se tiñeron de blanco impoluto para potenciar la claridad de todo el conjunto. Sobre ese fondo se fueron añadiendo texturas y diseños de muebles bajo una paleta muy luminosa de ocres, naranjas, amarillos y dorados.  Y como es habitual en sus trabajos, la decoradora recurrió a alfombras de lana king size para dar una nota de gran contraste desde el suelo.

Estos recursos de color se encargan, además, de rejuvenecer la arquitectura clásica. A su vez, cada una de las piezas que componen la casa resulta fascinante, pero también lo es el efecto final que se produce al ver a todas ellas conviviendo, sin competencia y sin pretensiones. Muebles encantadores por su sencillez, traídos de aquí y de allá –muchos de ellos localizados en mercadillos y anticuarios de Francia–, y de épocas muy diferentes. Juntos suman estilo, sin duda. Además, María Lladó añadió sus diseños a medida, algunos con una enorme carga visual como el sofá en esquina, de madera lacada, o la mesa de comedor, con tapa lacada en un vivo tono amarillo. También recurrió a entelados en las paredes: estampados clásicos en el salón y lisos vibrantes en los dormitorios  Y como guinda al trabajo, la lista de arte, cuadros, esculturas y fotografías que elevan la dosis de emoción y frescura de la casa.

IDEAS DE LA INTERIORISTA: María Lladó (www.mariallado.com)
- «Darle la vuelta a todo». Si bien se reformó de arriba abajo la vivienda, se aprovecharon muchos de sus elementos: las molduras de las paredes, que se han realzado con damascos; las librerías, hoy con traseras de espejo; o el parqué de madera, que se pintó de blanco para darle luminosidad.
- Muebles a medida y con carácter. Son una premisa en sus proyectos. Estos diseños, como los sofás en esquina o los muebles del comedor realizados con viejas verjas de hierro, encajan a la perfección con las antigüedades y piezas retro.



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