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Madrid, España

Esta casa de los años 60 irradia serenidad cromática

Volúmenes cúbicos y un interior sosegado van de la mano de esta vivienda donde el arquitecto Iker Ochotorena ha creado un refugio en el que hallar la calma.

Concha Pizarro Fotos: Pablo Sarabia 22/02/2019
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Cincuenta años no son nada en arquitectura si la percha es sólida y está bien conservada, como ocurre en este inmueble madrileño de 1968 de Juan Manuel Ruiz de la Prada. En una de sus viviendas, el joven arquitecto Iker Ochotorena, al frente del estudio OOAA, ha llevado a cabo una reforma integral –tan solo se conservaron las ventanas originales–, pero manteniendo el lenguaje constructivo y los materiales nobles de la edificación. «Nuestro trabajo consistió en crear vacíos, volúmenes y amplios espacios para que la luz, y también los habitantes de la casa, circularan con absoluta soltura y libertad. El objetivo era lograr una arquitectura en silencio y cálida, donde fuera posible encontrar refugio y emoción», nos explica.

Las dimensiones del piso también ayudaron a estas buenas vibraciones. La decoración es casi la propia y desnuda arquitectura. Tres enormes cubos interconectados alojan el salón (en el centro) y, flanqueando este, el comedor con chimenea, por un lado, y el despacho y zona de lectura, por otro. Retranqueos en la pared crean juegos volumétricos que figuran marcos o son soportes para plantas. En suelos y puertas –estas, diseñadas de forma exclusiva para cada espacio– se ha utilizado tarima de madera maciza de roble de 45 cm de ancho. Para vestir las paredes, la opción ha sido un blanco lacado. El mismo dúo de materiales y texturas se repite en el dormitorio, el baño y la cocina, mientras que en el resto de la casa, el lino es el rey de los tejidos y la paleta cromática entona un son monocolor de tonos neutros, roto con pequeños acordes de mostaza, salmón y un suave verde. Ninguno levanta la voz por encima del otro.

Hay pocos muebles y muy escogidos, en una miscelánea que combina diseños a medida y piezas del estudio del arquitecto con mobiliario moderno y de mediados del siglo XX de procedencia nórdica, francesa y española. Y para hacer aún más suyo este ejemplo de cómo respirar calma y armonía, los propietarios integraron algunas obras de arte de anteriores viviendas. ¿A que dan ganas de lanzar un ommmmmmm?

IDEAS DEL PROYECTO: IKER OCHOTORENA (ooaa.es)

Luz ambiental. Se ha prescindido de iluminación general para utilizar únicamente focos puntuales sobre zonas concretas –mesa de comedor, cama, mesitas junto a butacas de lectura–, que crean ambientes íntimos y muy relajados.

Fiel a su ADN. El uso de materiales naturales, los tonos neutros, las grandes superficies blancas y una reducida pero selecta lista de mobiliario identifican sus trabajos.

Realización: Beatriz Aparicio.



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