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Helsinki, Finlandia

Una casa en la nieve

Cemento, madera y cristal revisten esta vivienda finlandesa que fue creada por dos diseñadores como prototipo para una constructora y ahora es su propia residencia y centro de operaciones.

Nuevo Estilo 24/11/2017
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Cuando los creadores Ulla Koskinen y Sameli Rantanen fueron contratados para diseñar un edificio sobre plano para una constructora finlandesa, la idea era que fuera de ladrillo blanco. Hoy –muchos pensamientos e ideas más tarde– se erige en madera oscura y se ha convertido en el escenario no solo de su propia vivienda, sino también de su negocio. Ulla Koskinen diseña para conocidas firmas finlandesas como Woodnotes, Marimekko o Artek, entre otras. Junto a su marido, diseñador gráfico y fotógrafo, vive y trabaja en esta casa –a solo 45 minutos de Helsinki–, cuyos 535 m2 de superficie se encargaron ellos mismos de repartir entre estudio, vivienda y almacén para crear un entorno lleno de paz y tranquilidad. La construcción es un prototipo y se proyectó como una alternativa de edificación que la empresa Kannustalo incluso sigue produciendo.

La vivienda se levanta en la finca de verano de los padres de Sameli y se ha concebido como cruce entre granja y casa de campo para fundirse con el entorno. Casi la mitad de la superficie total corresponde a la zona de estar, diáfana, donde las áreas destinadas a cocina, comedor y salón fluyen sin barreras pero manteniendo su independencia. Este gran ambiente comparte espacio en la parte baja con el dormitorio principal y los despachos, mientras que el primer piso se destinó a los cuartos infantiles. «La distribución ofrece un fuerte sentido de unión y tranquilidad, y el espacio abierto es lo suficientemente grande como para que todas las funciones se desarrollen sin interferirse», asegura Ulla. El edificio, que se parece a las viejas granjas de estructura cuadrangular y patio central, destaca por las grandes cristaleras, que arrojan luminosidad e invitan a disfrutar de un marco natural que forma parte de la decoración.

Los materiales elegidos para el exterior son simples y rústicos: madera, cemento y cristal, mientras que las tonalidades de la decoración siguen esta misma línea de sencillez. Negros y grises combinan con elementos naturales en tonos claros que se adaptan bien al emplazamiento. Gran parte de la madera empleada en la construcción procede de árboles talados en el terreno donde se levanta la casa. Los muros de carga son del mismo material y han sido enlucidos con un yeso que se asemeja al cemento. En cuanto al suelo, es de madera talada también en la propiedad y luego blanqueada. En el interior, los contrastes atraen por todas partes y cada detalle ha sido elegido cuidadosamente. «Lo mejor de vivir aquí es la amplitud de espacios, la paz y la quietud de las vistas. Y que ahora somos más conscientes y sensibles a los cambios estacionales», remarca la propietaria.



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