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Madrid

Un ático decorado con arte y antigüedades

Este ático madrileño es una buena muestra del afortunado diálogo que puede producirse entre arte, decoración y antigüedades. Su artífice, el interiorista Pedro Rubio, lo demuestra aquí con maestría.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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La renovación de esta casa de los años 50, propiedad de una pareja inquieta y viajera, supuso un cambio sustancial en su distribución. El interiorista Pedro Rubio, que se ocupó de la reforma, tuvo muy claro la necesidad de organizar las distintas áreas –giran 360º alrededor de un patio interior– en función de la orientación y la cantidad de luz que reciben a lo largo del día. Los dueños deseaban, además, disfrutar de una casa dinámica, con estancias generosas y diáfanas, que se transformara en función de las necesidades de cada momento. También contaban con antigüedades, piezas de familia, obras de arte y recuerdos de sus frecuentes viajes que tienen para ellos un alto significado emocional y que el decorador debía introducir de la manera más natural posible.

El personalísimo mix que les propuso Pedro Rubio les encantó porque el proyecto incluía la creación de una caja neutra, con volúmenes limpios y puros, pero también un interiorismo con vida propia, buscando la sorpresa mediante elementos arquitectónicos insospechados –como los murales de algunas paredes–, muebles a medida de diseño propio, la introducción de piezas artísticas destacadas con peanas, bodegones decorativos con elementos de distintos caracteres y estilos, y algún guiño radical con piezas ultramodernas.

El resultado es magnífico, una decoración creativa y rica que participa del «clasicismo contemporáneo», como apunta el interiorista. Maderas de wengé en los suelos, de cerezo o roble para algunos muebles y superficies lacadas dialogan con otras estudiadamente desgastadas y tapicerías de terciopelo, cuero... Todo conforma un escenario equilibrado que permite disfrutar de piezas artísticas que conservan su identidad aunque se hayan dispuesto en grupo. El secreto, nos explica Pedro, es que «todos los elementos tengan una relación cromática, pero que a la vez establezcan contrastes».

IDEAS DEL INTERIORISTA

Paredes con truco. Tanto en el salón como en el dormitorio principal, el decorador apostó por destacar algunos muros con espejos –al estilo de los años 30–, con paneles de madera lacada de wengé, que, además, aportan calidez y profundidad al espacio.

Baño ingenioso. El tabique donde se apoya el mueble bajolavabo volado divide la estancia en dos: a un lado queda el área de la bañera XXL y los sanitarios; al otro, la zona de tocador con dos lavamanos y ducha doble. Así, compartir el baño resulta cómodo y práctico.

Agrupar las colecciones. Por toda la casa se aprecian composiciones creadas a partir de recuerdos y piezas antiguas (africanas, chinas, europeas...) realzadas con otros elementos de corte ultramoderno. Una fórmula que eleva el interés y aporta carisma a la atmósfera.



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