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Costa Azul, Francia

La casa milagro

El arquitecto italiano Antonino Cascio logró edificar en el escaso terreno de una antigua cabaña de pescadores, situada en la Costa Azul, una casa moderna de dos plantas con una soberbia terraza. El sueño de la interiorista y dueña Nina Somerset.

Nuevo Estilo 11/08/2017
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Una minúscula casa de pescadores, abandonada, sucia y destartalada, situada en el delicioso puerto de Cap Ferrat, entre Cannes y Montecarlo, llamó la atención de la diseñadora e interiorista inglesa Nina Somerset Leeke mientras paseaba por la zona. «La vivienda en sí misma no me interesó nada —admite— y el terreno era muy escaso, pero su ubicación me sedujo por completo y saltó la chispa. De pronto imaginé una casa nueva y moderna, con una gran terraza que dominaría una vista maravillosa». Así que la compró en tres días y contactó con el arquitecto Antonino Cascio para que ordenara y materializara las mil ideas que tenía para ella.

«La verdad es que conectamos enseguida, algunos de sus proyectos son pequeños milagros, y comprendió a la perfección lo que yo quería», recalca Nina. Derribaron la vivienda y, en su lugar, Cascio construyó un edificio moderno de dos plantas con paredes-ventanales de cristal y varias terrazas, de forma que cada ambiente cuenta con luz natural y vistas al entorno mediterráneo. Cada nivel se comunica con los demás por una ligerísima escalera de caracol situada en el exterior, además de la interior. De los 270 m2 de terreno disponibles, Cascio se las arregló para sacar 180 habitables. Y aún quedó espacio para edificar un volumen independiente destinado a apartamento de invitados. Y el jardín, de trazado lineal, es una estudiada combinación de pasarelas, parterres y pequeños tramos de escalones con un diseño austero, casi zen, como la fuente alargada de la entrada a la casa.

Nina se ocupó de organizar los espacios, crear y distribuir los ambientes, diseñar muebles a medida para ellos, escoger los materiales y textiles, y proyectar la cocina y los baños. En el primer piso —una planta diáfana— se dispusieron las zonas comunes, en la planta baja se ubicaron los dormitorios con sus baños completos y la terraza del ático se destinó a solárium y salón exterior, que, además, se equipó con una fantástica bañera de hidromasaje redonda al aire libre y una cocina. Pero su principal activo son las vistas que tiene sobre el mar y el puerto. «Es un sueño hecho realidad», dice Nina. Y si alguien se enamorase de esta casa y quisiera comprarla, ¿la venderías? «Si el precio es bueno sí, después de todo es mi trabajo, pero a continuación construiría otra a su imagen y semejanza».



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