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Madrid, España

Ambientes con charme en un piso en la ciudad

Muebles heredados, otros traídos de sus anteriores casas y piezas adquiridas poco a poco llenan de un cálido charme las estancias. La interiorista María Santos ha logrado en su piso madrileño una fusión espontánea y serena, perfecta para vivir el día a día.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Miriam Alcaire. Fotos: Montse Garriga 10/05/2019
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Un matrimonio joven vive en este piso señorial del barrio de Salamanca, en Madrid. Es un edificio de principios del siglo XX con esas señas de identidad que hacen tan especiales dichos inmuebles: techos altos, balcones con contraventanas de madera, puertas de cuarterones y dos preciosas chimeneas de mármol que embellecen aún más el ya de por sí privilegiado espacio.

Cuando entraron a vivir los actuales propietarios, la casa estaba en muy buenas condiciones y tenía una distribución cómoda, por lo que solo precisó de una mínima intervención para comunicar ambientes –el salón y el comedor unidos por un vano sin puerta–, reformar los baños, y alisar y pintar paredes. El interiorismo ha corrido a cargo del estudio de María Santos, que también es la dueña de la vivienda. «La idea principal fue intensificar la luz y crear una decoración sencilla, para la que hemos optado por piezas que significan algo para nosotros: muebles familiares, “tesoros” encontrados en la calle, regalos de boda...», explica la interiorista.

El verdadero leitmotiv es la mezcla de objetos amados. Una miscelánea de cosas nuevas y heredadas o rescatadas del olvido, de diseños clásicos y contemporáneos, que se refleja tanto en la elección del mobiliario como en el uso de materiales diversos. Caben todos, desde la madera al natural hasta el hierro, el cristal o el espejo, para dotar de dinamismo y modernidad a las distintas habitaciones y, sobre todo, lograr una elegancia envolvente y cálida, de casa vivida. 

IDEAS DE LA INTERIORISTA: MARÍA SANTOS (estudiomariasantos.com)

- Gran luminosidad. El blanco, complementado por una paleta de colores tierra, ocre y negro, hace destacar muebles y objetos ornamentales potenciando al máximo la luz del sol.

- Complementos sobresalientes. Despuntan las lámparas suspendidas, que respetan y enriquecen los techos antiguos, y las alfombras, elemento vehicular en los espacios comunes.

- Con valor sentimental. Este requisito guió su selección de mobiliario: solo piezas a las que, por una u otra causa, tiene especial cariño o que realmente le gustan. Una elección que hace la casa muy suya.



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